Datos sobre plantas regasificadoras



 

Plantas regasificadoras

 

El GNL (gas natural licuado) es un gas natural que se ha enfriado a temperaturas muy bajas, del orden de -161ºC para convertirlo en líquido. Este proceso se aplica por razones económicas ya que su volumen se reduce en unas seiscientas veces, abaratando el costo del transporte. El gas en estado líquido es inodoro e incoloro, es más ligero que el agua y no arde. Su gran peligro reside, precisamente, en esa reducción drástica del volumen.

En su composición predomina el metano, con un 82%, pero además contiene etano, butano, ropano y nitrogeno. El metano es el mayor contribuyente al efecto invernadero, siendo 21 veces más poderoso que el bióxido de carbono en calentar la atmósfera. En un estudio realizado por la NASA se detectó la calidad inconsistente de los componentes del LNG (una mezcla de metano, butano, propano y otros hidrocarburos líquidos) que procesados causan niveles peligrosos de emisiones de monóxido de carbono en los hogares.

Cuando el sistema para regasificar el GNL es de tipo abierto (ORV) se necesita utilizar grandes cantidades de agua de mar (más de 300 millones de litros al día). Con objeto de eliminar las incrustaciones biológicas que dañarían los sistemas y equipos de la planta, el agua de mar se impregnará con hipoclorito sódico. Este biocida se utiliza para matar a todo organismo marino
que circule por este sistema de regasificación, eliminando de esta manera, las larvas y huevos  e las próximas generaciones del pescado y moluscos de la zona así como también el diminuto plancton que forma la base de su cadena alimentaria. La zona de vertidos se convertirá en un área con degradación permanente pues el agua retornará estéril, contaminada y además muy fría, añadiendo así un factor más de agresión a la fauna y flora marina.

 

Los buques gaseros y sus riesgos

 

Buques graseros

 

Dada la baja densidad del gas licuado (la mitad que el agua aproximadamente), estos buques gigantescos tienen tanques que sobrepasan de forma notable la cubierta principal. Las enormes superestructuras sobre la cubierta hacen que estos buques ofrezcan una gran superficie vélica que normalmente dificulta la maniobrabilidad de los mismos aún en casos de vientos leves.

El peligro más probable y de riesgo para la población es precisamente la entrada y salida del buque gasero, así como la maniobra de descarga en la Terminal. En las publicaciones especializadas en este campo alertan principalmente sobre los riesgos en estas dos operaciones. Por esta razón todas las plantas de GNL tienen unos diques de abrigo que impiden todo movimiento del barco por vientos u olas por muy pequeñas que sean.

 

Estudios de riesgo

 

Después de la explosión – Skikda, Argelia 2004

 

De entre los estudios realizados, el que cabe considerar como más riguroso, y más actualizado en sus conclusiones, es el elaborado por el Dr. James A. Fay, profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT), experto mundialmente reconocido sobre el GNL. Se trata de un modelo de cálculo matemático de los radios de peligrosidad del GNL en los muy diversos tipos de accidentes que se pueden producir, tanto en lo que se refiere a barcos metaneros como a terminales regasificadoras en tierra.

Las investigaciones del Dr. Fay tienen en cuenta los distintos grados de peligrosidad de esos círculos de impacto de la radiación emitida por el GNL, pero en cualquier caso se pueden resumir en que el radio máximo dentro del cual las personas corren un peligro cierto en caso de siniestro, es de unos 8 kilómetros. Sus cálculos tienen además el mérito de que han sido comprobados empíricamente hace tan solo 4 años en la planta de licuefacción o criogenización de Skikda, Argelia, en la que una explosión de gas produjo una gran bola de fuego que mató a 27 personas. Pero al mismo tiempo esa explosión destrozó los cristales de las ventanas de viviendas situadas en ese mismo radio de 8 kilómetros.

OTROS ACCIDENTES

Según la base de datos MHIDAS (Major Hazard Incidents Data Service) en el año 1996, iban contabilizados 185 accidentes en el transporte y distribución de gas natural, de ellos 131 accidentes (70,8%) ocurrieron en los sistemas de transporte, gasoductos y metaneros, otros 32 accidentes (17,3 %) se provocaron en las plantas de proceso, luquefactoras o regasificadoras, otros 13 accidentes (7%) fueron en plantas de almacenamiento, y finalmente nueve accidentes (4,9%) habían sido en actividades comerciales o domesticas.
En el año 1984, en San Juan de Ixhuatepec (México DF, México), un accidente en una planta de gas licuado de petróleo provocó 500 muertos, 4.200 heridos y más de mil desaparecidos. Ardieron 6.500 toneladas almacenadas y las llamaradas alcanzaron 300 metros de altura, la radiación térmica fue tal que solo fueron reconocidos el 2% de los cadáveres y unas 20 hectáreas de superficie fueron afectadas por la explosión y la radiación. Además del accidente en México (1984) y el de Skikda, Argelia (2004), se registró un accidente en Longford, Australia que requirió la evacuación de 40.000 personas.

 


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